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Labubu vs. Lafufu: cómo las falsificaciones socavan la marca de juguetes viral de Pop Mart

Las imitaciones Lafufu inundan los marketplaces online, confunden a los coleccionistas y dañan la marca Labubu de Pop Mart. Aprende a detectar falsificaciones, proteger la PI y responder a la amenaza.

Abby Lin4 min de lectura
En esta página4
  1. Lafufus: cómo las falsificaciones secuestran el impulso de una marca
  2. Cómo ver la diferencia: señales de alerta de Lafufu para los consumidores
  3. Un riesgo real para las marcas: por qué esto va más allá de los juguetes
  4. La visión de conjunto: la falsificación es una amenaza estratégica

Qué es Labubu y por qué importa a las marcas

Labubu, el travieso personaje “feo pero adorable” del gigante chino de los juguetes Pop Mart, no es un coleccionable más: es un auténtico fenómeno cultural. Lo que empezó como un peculiar boceto de libro ilustrado del artista hongkonés Kasing Lung se ha convertido rápidamente en una sensación mundial.

Desde su debut en 2019, Labubu ha conquistado tanto a la generación Z como a coleccionistas veteranos, gracias a sus lanzamientos limitados, su diseño divertido y su viralidad en redes sociales. Solo en TikTok hay más de un millón de videos con #Labubu, y celebridades como Rihanna, Dua Lipa o Lisa de BLACKPINK han lucido colgantes de Labubu en alfombras rojas y en sus redes. Los lanzamientos en cajas sorpresa con figuras ultrarraras alimentan la expectación y la exclusividad: una codiciada variante “Secret” se publicó hace poco por casi 2000 dólares en sitios de reventa.

Lisa de BLACKPINK mencionó a los Labubus en su entrevista con Vanity Fair y desató la fiebre por Labubu en el Sudeste Asiático.

Pero con la fama viral llega un nuevo tipo de amenaza. En este caso se llama Lafufu, la imitación falsificada que inunda los marketplaces, desvía ingresos y difumina la línea entre lo oficial y lo falso.

Lafufus: cómo las falsificaciones secuestran el impulso de una marca

Lo que parece una imitación inofensiva es en realidad una pesadilla de protección de marca. Las imitaciones Lafufu copian de cerca el diseño original de Pop Mart, desde el envase y la paleta de colores hasta la posición de los códigos QR. Estas falsificaciones se extienden rápidamente por plataformas como TikTok Shop, Shopee y AliExpress, impulsadas por la demanda que generan los influencers y por la compra impulsiva.

De hecho, Lafufu se está haciendo viral por méritos propios: algunos creadores lo tratan como una alternativa asequible, mientras que otros reutilizan los muñecos Lafufu para personalizarlos, vestirlos y compartir sus creaciones online. Esta reinterpretación cultural difumina aún más la línea entre la creatividad de los fans y la infracción de PI, y le pone más difícil a Pop Mart controlar el relato y hacer valer sus derechos.

Uno de los muchos TikToks virales con Lafufus.

Por ejemplo, el video de TikTok de arriba, titulado “my labubu riding lafufu”, acumuló más de 800 000 “me gusta”, y entre los comentarios más destacados estaban “¿Por qué es medio mono…?”, “¿Dónde puedo comprarlo?” y “Me encantan los labubus, pero los precios son ladudu.”. Este último comentario subraya la razón principal por la que los Lafufus se hacen virales: el precio.

Las figuras de Labubu se revenden ahora por cientos o incluso miles de dólares en mercados secundarios, lo que dispara la demanda hasta niveles febriles. Los falsificadores no han tardado en aprovechar el momento e inundan las plataformas de Lafufus a una fracción del precio, a menudo incluso antes de que salgan los productos oficiales. Por eso muchos fans recurren a Lafufu como una forma fácil y asequible de sumarse a la tendencia Labubu, aunque eso signifique renunciar a la autenticidad.

Cómo ver la diferencia: señales de alerta de Lafufu para los consumidores

Cuando falsificaciones como Lafufu son lo bastante convincentes para engañar a un ojo inexperto, los vendedores auténticos corren más riesgo de recibir quejas, reseñas negativas y un daño duradero a la confianza en la marca. Dar a los consumidores los conocimientos para ver la diferencia no es solo un servicio: es una defensa estratégica. Estos son algunos consejos para distinguir un Labubu de un Lafufu:

  • Envase: las cajas auténticas de Labubu usan colores apagados y mate y muestran el logotipo oficial de Pop Mart. Las falsificaciones suelen venir en colores neón o desentonados, sin la marca o con una marca incorrecta.
  • Etiquetado: los productos auténticos llevan una etiqueta completa con la información del producto. Las falsificaciones suelen tener el texto apretado en una esquina o directamente no lo tienen.
  • Código QR: las figuras oficiales incluyen un código QR que lleva directamente al sitio web de Pop Mart. Los códigos QR de Lafufu pueden redirigir lentamente o llevar a enlaces sospechosos o rotos.
  • Sello de autenticidad: los Labubus auténticos incluyen un sello de autenticidad que se ve con luz ultravioleta. Las falsificaciones suelen omitirlo o usar un sello genérico y reutilizado.
  • Calidad de la figura: los Labubus auténticos tienen orejas simétricas, nueve dientes moldeados y un color uniforme. Los Lafufus suelen tener formas irregulares, colores desviados y peor fabricación.

A medida que los falsificadores se vuelven más sofisticados, incluso los coleccionistas con experiencia pueden caer. Al enseñar de forma proactiva a los consumidores las señales reveladoras de la autenticidad, las marcas reducen el riesgo de arrepentimiento tras la compra, refuerzan su credibilidad y, en última instancia, protegen la fidelidad de sus clientes a largo plazo.

Un riesgo real para las marcas: por qué esto va más allá de los juguetes

Labubu puede ser la última víctima, pero refleja un problema sistémico más amplio. Cualquier marca que surfee la ola de la escasez, el fandom y el entusiasmo de los influencers está en rumbo de colisión inevitable con los falsificadores.

1. Dilución de marca a gran escala

Las falsificaciones Lafufu se parecen lo suficiente para engañar al comprador ocasional, pero carecen de toda la calidad, las pruebas de seguridad y la promesa de marca del producto auténtico. De nuevo, para empresas como Pop Mart, esto supone una erosión a largo plazo de la confianza del consumidor, sobre todo cuando las falsificaciones se asocian a fallos del producto o a materiales nocivos. De hecho, en una encuesta reciente de MarqVision, casi tres cuartas partes de las marcas señalaron el daño a la reputación como la consecuencia más difícil de la falsificación.

Un comprador decepcionado y su Lafufu deformado.

2. Confusión del cliente y zonas grises legales

Si un consumidor recibe un Lafufu defectuoso de un vendedor no autorizado, no culpa al falsificador: culpa a la marca. Sin un etiquetado claro de los vendedores ni educación del consumidor, estas malas experiencias enturbian las aguas y abren posibles riesgos legales cuando se responsabiliza a las marcas de problemas que no han causado.

3. Fronteras de PI fragmentadas

Aunque Pop Mart tiene marcas registradas de Labubu en China desde su lanzamiento, solo hace poco ha empezado a asegurar su protección en mercados secundarios como el Reino Unido. Ese retraso deja vacíos críticos en la protección. Como las normas sobre derechos de autor, diseños e imagen comercial varían según la jurisdicción, y los marketplaces que abarcan varios países son más o menos permisivos, los falsificadores pueden aprovechar las grietas. El resultado para los titulares de marcas es una batalla legal costosa y a cámara lenta que apenas puede seguir la velocidad y el volumen de la amenaza.

La visión de conjunto: la falsificación es una amenaza estratégica

El fenómeno Lafufu revela una verdad incómoda: los falsificadores pueden seguir ahora exactamente las mismas estrategias que usan las marcas para crecer. Siguen las tendencias sociales y aprovechan los lanzamientos, y así llegan al mercado antes que los canales oficiales. Sin una protección proactiva de la PI, las marcas se quedan reaccionando en lugar de liderar.

No es solo un problema de juguetes. Tanto si lanzas zapatillas de edición limitada como cosméticos o coleccionables, la estrategia es la misma, y el riesgo también.

Lo que deben hacer las marcas ya

Para defenderse del próximo Lafufu, las marcas tienen que ir más allá de este tipo de actuación reactiva. Eso significa:

  • Supervisión en tiempo real en los marketplaces de todo el mundo, no solo en uno o dos.
  • Reconocimiento de imágenes con IA para detectar las imitaciones visuales en cuanto aparecen.
  • Registro en aduanas y solicitudes de PI transfronterizas para cerrar los vacíos entre jurisdicciones.
  • Educación del consumidor que genere confianza y reduzca la confusión.

En MarqVision ayudamos a marcas como la tuya a detectar y retirar falsificaciones a gran escala, antes de que se hagan virales.

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Escrito por

Abby Lin